Jericoacoara

Pies en la arena

Los brasileños utilizan la expresión “pé na areia” (pies en la arena) para referirse a hoteles o posadas ubicados sobre la costa. Sin embargo, en Jericoacoara la definición se aplica a todo el pueblo. Todas las calles en Jericoacoara son de arena: la localidad está dentro de un parque nacional de dunas.

Aislado por la arena, Jericoacoara era un pueblo tranquilo de pescadores en el extremo oeste de la provincia de Ceará al que sólo uno que otro hippie conocía. Las cosas empezaron a cambiar en 1987 cuando la revista dominical de The Washington Post incluyó Jericoacoara en una nota sobre cuatro playas exóticas en puntos poco frecuentados del planeta. En Brasil, la noticia fue recibida con un poco de exageración: una revista brasileña publicó que Jericoacoara había sido elegida una de las “10 playas más lindas del mundo” por The Washington Post. Esa versión se consolidó (y con ella una variación, que cambia el Post por el New York Times).

Hoy a Jericoacoara no le queda nada de desconocida. Incluso la llaman por el apodo Jeri. Sus playas son un hub internacional de windsurfistas y kitesurfistas, quienes impulsaron el surgimiento en el pueblo de hermosas posadas y restaurantes cosmopolitas, muchos de ellos liderados por expatriados.

De tranquila a Jeri le queda aún menos. Luaus (veladas en la playa, que suelen ser acompañadas por fogones y guitarreadas) seducen a los jóvenes noche adentro los fines de semana, el ruido de motos se escucha por todo el pueblo e incluso ya hay tráfico en el pequeño centro -pese a la prohibición del tránsito de autos adentro de la ciudad. El antiguo santuario ecológico es hoy una (ruidosa) party beach town.

 

Aún con tantos cambios, la marca registrada de Jeri sigue siendo la misma: la majestuosa Duna do Pôr-do-Sol, un pequeño Monte Fuji de arena en el rincón norte de la ensenada. En su cumbre, los días terminan bajo aplausos cuando el sol desaparece en el mar. Jeri tiene también otras postales: la curiosa Pedra Furada, que está a una hora caminando desde el pueblo y las playas de agua dulce de Jijoca, a 20 km de distancia. Conocidas por sus hamacas paraguayas armadas dentro de la laguna, las playas de Jijoca con su arena blanca y aguas transparentes suelen servir de ilustración y ayudan a perpetuar el equívoco del Washington Post.

¿Por qué ir a Jericoacoara?

  • Excelentes condiciones para kitesurf, windsurf y stand up paddle
  • Noches agitadas
  • Mezcla perfecta entre ambiente rústico y escena cosmopolita

A tener en cuenta

  • Las playas del centro son más apropiadas para deportes a vela que para nadar
  • Hay vehículos motorizados que burlan las prohibiciones y circulan por las playas; los peatones deben estar atentos

¿Cuándo ir a Jericoacoara?

El clima en Jericoacoara se divide entre un primer semestre de lluvias y un segundo semestre seco y soleado. Nunca hace frío. Jeri tiene mínimas siempre por encima de 22°C (71°F y máximas entre 30°C (86°F) y 35°C (95°F).

Junio a diciembre – La mejor época para ir a Jericoacoara.

Julio a febrero – Es la alta temporada en Jeri, contemplando la temporada de vientos (julio a diciembre), las vacaciones escolares brasileñas (julio y enero) y la semana del carnaval (que suele ser en febrero).

Las lagunas de Jijoca se llenan más entre junio y octubre por efecto de las lluvias de los primeros meses del año.

Si no tenés la intención de practicar deportes a vela, viajá en junio, que es el mes con mejor costo-beneficio en Jeri.

Si estás siguiendo la Ruta de las Emociones y vas a combinar Jericoacoara con los Lençóis Maranhenses, viajá entre junio y comienzos de septiembre, así tenés más posibilidades de ver lagunas llenas en los dos destinos.

Históricamente, los meses de más lluvia en Jeri son marzo y abril. En mayo hay un poco menos de lluvia, pero todavía hay potencial para perjudicar tu viaje.

Jericoacoara: ¿cuándo es época de playa?

  • Casi no llueve: Julio | Agosto | Septiembre | Octubre | Noviembre | Diciembre
  • Puede llover: Enero | Junio
  • Debe llover: Febrero | Mayo
  • Va a llover: Marzo | Abril

¿Cuántos días en Jericoacoara?

Mínimo. Con 3 noches podés hacer una caminata a la Pedra Furada, ir un día a la laguna de Jijoca y todavía hacer algún paseo hacia el oeste (Tatajuba, por ejemplo). Si tenés menos tiempo que eso, será difícil recuperarte del largo viaje (7 horas por ruta desde Fortaleza)

Ideal. Con 4 o 5 noches podés relajarte dos días en una posada en Jijoca y agitar los días que quedan en Jeri o al revés. (En caso de que vengas a practicar wind o kitesurf, quedate los días que puedas.)

¿Cómo llegar a Jericoacoara?

En avión

Desde mayo de 2017, Jericoacoara tiene su propio aeropuerto (a 14 km de Jijoca y a 35 km de Jericoacoara). Allá llegan cuatro vuelos semanales desde Recife, uno desde São Paulo (Congonhas) y otro desde Campinas.

Aún hoy, el aeropuerto más utilizado para llegar a Jericoacoara es el de Fortaleza, capital de la provincia, a 280 km. A Fortaleza llegan vuelos directos desde São Paulo, Río, Brasília, Natal, São Luís y Campinas.

En ómnibus, desde Fortaleza

Fretcar hace la ruta Fortaleza-Jijoca-Jericoacoara en varios horarios, con una partida conveniente desde la avenida Beira-Mar, en la zona de hoteles de Fortaleza. Son 6 horas de viaje hasta Jijoca, desde donde el recorrido hasta Jericoacoara se hace en camionetas (pick-up trucks adaptados).

Es posible comprar pasajes por la página web (disponible solamente en portugués). Si estás en Fortaleza, podés comprar tu pasaje (o imprimir el ticket que reservaste por internet) en el local de Fretcar ubicado en la vereda de la playa (av. Beira-Mar, a la altura del número 2.840, frente a la calle Desembargador Moreira). Sale entre R$ 72 e R$ 81, según el horario.

Algunos ómnibus de Fretcar pasan por el aeropuerto de Fortaleza – esos son ideales para quienes desean saltearse Fortaleza e ir directamente a Jeri. El tema acá es que no es posible comprar el trayecto Aeropuerto-Jericoacoara online, sólo se puede hacer por teléfono, en portugués. Podés pedir que lo hagan desde tu posada en Jericoacoara. Existe una agencia de Fretcar en el aeropuerto de Fortaleza, donde podrás imprimir tu ticket antes de subir al ómnibus.

En microbus o van, desde Fortaleza

Hay agencias que hacen transfer compartido en microbus o vans. Una de esas agencias es Rota Combo, que vende en línea, en portugués. Las partidas son diarias, desde la zona de hoteles de Fortaleza, con parada para almorzar en la laguna de Jijoca. Sale R$90 por persona.

En camioneta

La forma más rápida y cómoda de viajar entre Fortaleza y Jericoacoara es en camioneta. El recorrido se hace en 5 horas y puede empezar en la zona de hoteles o en el Aeropuerto. Un transfer privado de camioneta sale alrededor de R$ 600 y los autos pueden ser compartidos por hasta 4 pasajeros.

Cuando efectuás tu reserva en una posada, es posible que entren en contacto para ofrecer ese tipo de transfer. Preguntales si podés sumarte a una camioneta compartida.

Podés reservar transfer particular para hasta 4 personas con TourOn:

La última etapa: rodando en la arena

El asfalto solo llega hasta el pueblo de Jijoca, que es la sede de la municipalidad donde queda Jericoacoara. Para llegar a Jeri es necesario recorrer un tramo por la arena.

Jeri por las dunas 

Ómnibus y autos comunes llegan hasta Jijoca, donde hay un gran estacionamiento al lado de la terminal. Desde allá, pick-up trucks adaptadas para el transporte de pasajeros hacen el traslado a Jericoacoara por un sendero de 23 km en el medio de las dunas. El pasaje sale R$ 20. Las camionetas salen durante todo el día y también a la noche. También pueden pasar por la laguna de Jijoca para buscar o dejar pasajeros (pedile al recepcionista de tu posada que llame).

Jeri por la playa

Camionetas y autos privados suelen tomar atajos por la playa del Preá. Son 12 km por carretera de ripio hasta el pueblo a las orillas del Preá. Allí los autos siguen por la arena por 12 km más. Autos que no sean 4×4 corren riesgo de atascarse. Por la carretera hay guías que se ofrecen a acompañar a los que no están habituados a manejar en la arena.

  • En el caso de que hayas alquilado un auto, no tomes el riesgo – el seguro del alquiler pierde vigencia en el momento que ponés el auto en la arena.

En teoría, todos los autos privados que logren llegar a Jericoacoara deberían quedarse estacionados en la entrada del pueblo. Desafortunadamente, no es lo que sucede y el tráfico en las calles se volvió un problema en al antiguo santuario ecológico.

¿Dónde hospedarse en Jericoacoara?

 

Jericoacoara es pequeña y se organiza en seis ejes. El primer eje es la costanera. Los otros cinco son las calles transversales a la playa. La más céntrica (y con más movimiento) es la Principal. Hacia el norte de la calle Principal están la calle del Forró (que es ruidosa en las cercanías del nightclub que le da nombre a la calle) y la calle de la Igreja, bastante tranquila (que termina una cuadra antes de la playa). Hacia el sur de la Principal están la calle São Francisco (otra calle tranquila, que tampoco llega a la playa) y la calle de las Dunas.

En los últimos años el pueblo se expandió más allá de la calle de las Dunas – pero yo evitaría esa zona por estar más alejada del pequeño centro.

Vale recordar que las calles de Jericoacoara son de arena y no hay transporte interno, entonces no conviene hospedarse en un lugar adonde necesites caminar mucho bajo el sol o a la noche para volver.

Si tenés tiempo y podés pasarla sin los agites nocturnos de Jeri, reservá una o dos noches en una de las posadas a orillas de la Lagoa do Paraíso, en Jijoca (20 km). Y si venís a Jeri especialmente para kitesurfear, podés hospedarte en la playa del Preá (12 km), que es el punto focal de deporte en la zona, así evitás desplazarte todos los días desde Jeri.

A orillas del mar

 

Vila Kalango – Entre los hoteles ubicados frente al mar en Jeri, la posición más noble, en la “esquina” de la playa con la duna, es la de Vila Kalango. La posada tiene una hermosa arquitectura rústica. Sus bungalows sobre palafitos son hermosísimos y ofrecen ventilación natural. También hay departamentos en planta baja más convencionales, con aire acondicionado. El deck de la pileta, con vista a la playa y a la duna es muy agradable.

Essenza – Justo al lado, el llamativo apunta a un público falsamente sofisticado – pero con piletas infinitas individuales con pared de vidrio que no se llevan muy bien con el estilo de Jeri.

El Blue Residence – tiene serviced apartments con muebles modernos y cocina completa, además de un layout blanco y discreto. El frente que da a la playa es angosto y los departamentos están al fondo.

Casa na Praia – Todavía en este cluster, es el resultado de la fusión de dos posadas (la otra es la Casa de Areia – foto). Tiene habitaciones hermosas y ambiente cosmopolita. Su gran problema es que está muy cerca del final de la calle Principal, donde hay música fuerte durante toda la noche y entrada la madrugada.

My Blue – Entre las calles Principal y del Forró (y con el fondo mirando a la zona de restaurantes de Jeri),  fue el primer gran hotel de Jericoacoara después de que el pueblo ganó fama entre windsurfistas. Me gusta muchísimo el proyecto, que no le cambió la actitud a la playa y distribuyó los departamentos en bungalows alrededor de un patio con pasto, donde se ubica la pileta. Los departamentos de planta baja tienen poca privacidad, ya que la ventana es la propia puerta. Si se puede, conviene elegir el primer piso.

Capitão Thomaz – Es una posada tradicional frente al mar, una de las pioneras en el pueblo, casi en la esquina con la calle del Forró.

Ponta da Pedra – Es más nueva, también frente al mar. El área del desayuno es bastante simpática, con suelos de arena.

Jeribá – En el rincón sur de la costanera están las posadas que combinan vista al mar y tranquilidad. La mejor ubicada del grupo es la de Jeribá, vecina del Club Ventos y con acceso directo a la playa. Su excelente pileta está discretamente ubicada al fondo de la propiedad.

Las otras dos posadas de esta zona dan hacia un tramo más inhóspito de la playa y tienen acceso más rápido desde la calle de la Igreja.

Chili Beach – es, en mi opinión, las más linda del pueblo – tiene un qué sé yo de Ibiza (o de Boloña, en la Costa de la Luz), no es agresiva con el paisaje y tampoco desvirtúa la rusticidad de Jeri. Tiene sólo seis habitaciones y tiendas alrededor de la piscina,

Hurricane – Su vecino de al lado, el hotel  pone sus fichas en madera y paja para suavizar el impacto de sus dos pisos. La piscina tiene vistas a la playa.

Más allá de la playa

Pousada Ibirapuera

WindJeri  – A media cuadra del rincón sur de la playa, en el comienzo de la calle del Forró, tiene balcones en todas las habitaciones y una buena pileta.

Ibirapuera (foto) – Escondida en un pasaje entre las calles São Francisco y de las Dunas, es garantía de simpatía, tranquilidad y buenos precios. Una de las más tradicionales posadas de Jeri supo acompañar la evolución del pueblo sin perder su carácter.

Pousada Cabana

Cabana – en la calle de las Dunas, es otra de las posadas antiguas, con excelente estructura que incluye un pequeña sauna (perfecto para relajar cuando vuelvas de la duna).

Surfing Jeri – En la calle São Francisco (otra que es tranquila), tiene habitaciones en pequeños edificios de dos pisos, con hamacas en los balcones.

Naquela Jericoacoara

Si querés hospedarte más cerca del movimiento, Aqua es quizás la que tiene más onda en el pequeño centro de la calle del Forró. Si no te molesta caminar un poco más, dos buenas posadas más allá del pequeño centro: la bien puesta Naquela Jericoacoara y la económica Pousada da Renata.

¿Dónde hospedarse en Jijoca?

 

Pasar uno o dos días en Jijoca sin hacer nada (salvo broncearse y refrescarse en la laguna) vale mucho la pena (y te ahorrás las idas y vueltas en buggy entre Jeri y Jijoca). Cuando te mudes a Jeri, basta pedir al recepcionista de la posada que llame a una camioneta que te pase a buscar.

Pousada do Paulo

Pousada do Paulo – Los bungalows son simples, pero cómodos. La comida es exquisita y se pone todavía mejor cuando la ordenás en uno de los quinchos con vista a la playa.

Chez Loran – Ao lado de la Pousada do Paulo, tiene una mejor estructura de playa y una cocina famosa.

Anjo Azul – Es la más original del grupo de la laguna: ocupa una casa en la cumbre de un cerrito, con un pasillo que funciona como galería de arte y un loro residente que sabe silbar el himno nacional brasileño. La bajada a la playa, por una escalera, es muy linda.

¿Dónde hospedarse en la playa del Preá?

Rancho do Peixe

Rancho do Peixe – Si no sos kitesurfista, sólo existe un motivo para hospedarte en Preá – y es un gran motivo: en mi cuadernito, la posada  es la más increíble de Brasil. Sus bungalows de madera y paja sobre palafitos con ventilación natural son la más perfecta respuesta que la arquitectura podía dar al ambiente a su alrededor. La pileta es buenísima. El bar de playa es increíble y el restaurante no se queda atrás de ninguno en Jeri.

Hay transporte gratis que sale a Jeri a las 4 de la tarde y vuelve a la noche. Podés ver la puesta del sol en la duna, cenar y volver para la tranquilidad del Preá.

¿Dónde comer en Jericoacoara?

Desde el momento en que Jericoacoara se volvió una meca para windsurfistas, unos 10 años atrás, su escena gastronómica evolucionó mucho. La mesa en Jeri es variada y a la noche se pone aún más interesante.

Almuerzo en la playa

Algunos de los mejores restaurantes del pueblo sólo abren cuando la noche cae. Pero los restaurantes con vista al mar son una excelente opción para la hora del almuerzo.

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Club Ventos – El mejor lugar para estar en la playa y de paso resolver el tema del almuerzo en la playa Malhada. Te servís en un buffet y la comida se cobra por peso. Hay una gran variedad de ensaladas frescas y platos calientes variados. Eligiendo bien, se puede comer muy sano. Teléfono: (88) 3669-2288. Rua da Praia, cerca de la Calle del Forró.

Bar do Alexandre – Es un típico bar de playa donde también se puede tomar sol. Teléfono: (88) 3669-2033. Rua da Praia, cerca de la Calle del Forró.

My Blue Hotel – Un poco más adelante, el área de playa del hotel, hay un restaurante muy agradable, abierto también a los que no están hospedados en él, con mesas bajo la sombra de almendros de playa. Teléfono (88) 2669-2033. Travessa Ismael, s/n

Pousada do Paulo – Si vas a Jijoca, es el mejor lugar para pasar el día es también excelente para almorzar. El chef italiano Paolo prepara excelentes pastas, pescados y frutos del mar. Teléfono (88) 3669-1181. Estrada do Paraíso, s/n

Vila Kalango – No ofrece sus reposeras a los que no están hospedados allá, pero tiene un restaurante abierto al público con menú de chef y vista a la duna. Teléfono (88) 3669-2289. Calle de las Dunas, 30.

Calle Principal

La restaurant row de Jeri empieza en la playa, a la altura de la calle Principal y al llegar a la plaza sigue hacia el norte por el pasaje Ismael hasta la calle del Forró. El tráfico casi nonstop de la calle Principal no hace de ella un buen lugar para abrir un restaurante. Sin embargo, si lo buscás bien, la calle tiene sus buenos locales.

Naturalmente – En frente a la playa, la crepería es uno de los clásicos de Jeri. En el menú hay crepes con rellenos salados y dulces y pueden contar como una comida. Teléfono (85) 997-006-116. Rua da Praia, frente a la puesta del sol

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Na Casa Dela – Es el restaurante más buena onda de la zona, con mesas ubicadas en un patio abierto. Es una buena oportunidad para probar ingredientes típicos del Noreste brasileño, que son usados de forma creativa. Teléfono (88) 997-178-649. Rua Principal, 20.

Bistrô Caiçara – Es el restaurante que es furor en Jericoacoara. Al frente de la cocina está el chef Apolinário Souza, el nombre más grande de la gastronomía local. Quienes cenan temprano aprovechan la puesta del sol. Teléfono (88) 996-253-873 – Rua Principal, 16.

Leonardo da Vinci – Un poco más adelante,  está el restaurante italiano más tradicional del pueblo. Teléfono (88) 3669-2229. Rua Principal, 40

Gelato & Grano – No importa dónde cenes, a la hora del postre pasá por esta heladería, justo en el centro de la plaza, que tiene el mejor helado de Jeri. Rua Principal, 56.

Kafila – Tiene kebabs y falafel. Teléfono (88) 997-549-821.

Tia Angelita – Tiene la merienda más rica de Jeri: una torta de banana que vas a querer comer todos los días y también las famosas tapiocas.

La Tarantella – Es una de aquellas cantinas italianas por las que no ponés un centavo hasta que escuchás el acento del chef: las pastas son verdaderamente italianas y la cuenta es muy razonable. Teléfono (88) 999-917-612.

Beco Doce

Pimenta Verde – Utiliza buenos ingredientes en recetas con toques mediterráneos u orientales. Siempre está lleno y con razón. Teléfono (88) 999-160-577.

El Cafécito – Un pequeño café de la mayor simpatía para tomar una moka acompañado por un pastel. Teléfono (88) 988-196-157.

EAT On the Streets – Es prácticamente un food truck. Sus burguers a la parrilla atraen los pasantes y crean una cola de espera. Teléfono (88) 996-211-131.

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Pasaje Ismael

Nômade – Pizzas de masa finita. Teléfono (88) 999-908-142 / (88) 3669 2103.

The Lab – Platos fusion en ambiente moderno de Teléfono (88) 996-083-141.

Tamarindo – Cocina creativa y bien ejecutada Teléfono (88) 996-765-817.

Calle del Forró

Kaze – Donde encontrás muy buenos sushis, en la posada Wind Jeri. Teléfono (88) 999-615-791.

Dumundu –  es famoso por sus megatragos, como la supersized caipirinha de 900 ml. Jeri con sabor a spring break… Teléfono (88) 998-288-419. Rua do Forró, 17.

Lagosteiro – Es un restaurante convencional especializado en frutos de mar. Teléfono (88) 992-088-888.

Chocolate – Tiene uno de los menúes más de autor de Jeri e esta escondido en una transversal de la Calle del Forró. Teléfono (88) 996-985-415.

Chili Beach Restaurante – El restaurante más lindo de Jeri – que está, claro, en la posada más linda, Chili Beach. Si ya viste la puesta del sol desde la cumbre de la Duna, vale la pena invertir en un atardecer por acá: llegá antes del anochecer para el happy hour y seguí de largo para la cena. Teléfono (88) 999-099-135. Rua da Matriz, 250.

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¿Qué hacer en Jericoacoara?

Si no windsurfeás, kitesurfeás o hacés stand-up paddle es probable que pases los días haciendo paseos fuera del pueblo de Jericoacoara. En caso de que te quedes en el pueblo durante el día, te recomiendo conseguirte una reposera en el Club Ventos.

Las playas

Playa de Jericoacoara

La playa en frente al pueblo tiene una franja de arena que se ensancha y se achica según las mareas. El agua es poco profunda, con ondas intermitentes pero inofensivas (se puede hacer stand-up paddle). Para meterte al mar, buscá un espacio que esté por fuera de la ruta de los windsurfistas.

Los bares de playa están en el rincón norte de la ensenada (el extremo opuesto a la Duna do Pôr-do-Sol).

Evitá andar descalzo en las partes del rincón sur de la playa donde la arena es húmeda, la presencia de animales aumenta el riesgo de contraer “bicho-de-pé” (Tunga penetrans conocido como Nigua o Pique)

Playa Malhada

Ubicada en el rincón norte de la costanera, en este tramo está el mejor lugar para pasar un día de sol: el Club Ventos, instalado en un barranco bajito, con vista privilegiada de los windsurfistas (y también de los stand up paddleros) en acción. El servicio es eficiente y el buffet del almuerzo es excelente. Si te metés al mar, tené cuidado con las tablas.

Lagunas de Jijoca

Las fotos de playas con arenas blanquísimas y agua del Caribe utilizadas en materiales de divulgación de Jericoacoara fueran tomadas en las lagunas de agua dulce de Jijoca. En realidad, se trata solamente de una laguna, que se divide en la época de secas.

El tramo conocido como Laguna Azul, yendo hacia Preá, es el más turístico y es adónde los choferes de buggy suelen llevarlos a sus clientes. Los puestos a la orilla de la playa son enormes y en temporada alta se llenan mucho. Suele también ser el destino de los que alquilan cuatriciclos.

El mejor tramo es el de la Laguna del Paraíso, cerca del centro de Jijoca, donde hay más privacidad. Es posible ir sin buggy: las camionetas que hacen el transporte Jeri-Jijoca llevan y buscan pasajeros en las posadas de laguna y podés aprovechar el aventón. Cada tramo sale R$15 por persona. Podés salir de la calle Principal en Jeri y a la vuelta pedís a alguna posada en Jijoca que la llamen. Recomiendo pasar el día en la Pousada do Paulo, que tiene puestos playeros lindos y excelente comida.

Playa del Preá

En la geografía de los vientos de Jeri, la playa del Preá está reservada para kitesurfistas. Es una playa de mar abierto, sin grandes atractivos más allá del ballet de los kites.

Puesta del sol en la duna

El ritual se repite todas las tardes. Cerca de las 5 los visitantes dejan todo lo que están haciendo y siguen rumbo a la Duna do Pôr-do-Sol. Desde lejos parecen hormiguitas en fila subiendo por una piedra.

El sol empieza a caer a las 5 y media; en el comienzo la bajada es lenta, pero cerca de las 6 se acelera hasta que desaparece en el mar bajo aplausos.

Si querés inyectar adrenalina a la puesta del sol se puede bajar la duna en una tabla, tanto en el modo “esquibunda” (sentado) como con la tabla en los pies, simulando un snowboard. A la salida, la tradición es bajar la duna por la parte de adelante, provocando pequeñas avalanchas. (No te preocupes, el viento la recompone inmediatamente a la forma original de la montaña de arena).

Caminata a la Pedra Furada

Pedra Furada disputa con la duna el título de postal más frecuente de Jeri. Está a media hora de caminata desde la playa Malhada. El camino es por la orilla, pero sólo es posible hacerlo en la marea baja; en la marea baja la ruta es por arriba del Cerro del Serrote.

El mejor momento para ir es a la mañana, cuando el sol ilumina la piedra y proporciona mejores fotos. Pedra Furada también puede ser incluida en los recorridos de buggy a la Laguna Azul o en una cabalgata.

Paseos de buggy

Hay choferes de buggy (bugueiros) que hacen paseos a las lagunas de Jijoca y de la Torta, en Tatajuba, por R$ 250 a R$ 300 para hasta 4 pasajeros. El paseo a Tatajuba puede extenderse hasta Mangue Seco e incluir un paseo de barco por el manglar hasta una colonia de caballos marinos.

Algunas agencias también venden el paseo específico a Mangue Seco para hacer el tramo Mangue Seco-Guriú en kayak por el manglar. En mi opinión, son paseos dispensables – las lagunas lindas de verdad están en Jijoca. Sin embargo, el mercado prospera por la infinita disposición de los turistas brasileños a hacer un nuevo paseo cada día que justifique su viaje.

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